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miércoles, 2 de marzo de 2011

CUBA: cubanos comienzan a chocar con los colmillos del fisco...y duelen

Después de 50 años de paternalismo estatal sin pagar impuestos, los cubanos comienzan a chocar en 2011 con los afilados colmillos del fisco, inicio de un sistema tributario previsto por Raúl Castro que gravará hasta la vagancia.

Aunque la ley tributaria está en vigor desde 1994, algunos de sus gravámenes están "congelados" -como el que concierne al salario- en espera de una mejora de la economía, y en la práctica solo afectó hasta 2010 a poco más de 140.000 trabajadores privados en una población de 11,2 millones.

El Gobierno "tiene previsto aplicar gradualmente", entre otros, impuestos sobre la vivienda, salarios y servicios públicos, "como gas y alcantarillado", adelantó la ministra de Finanzas, Lina Pedraza, en diciembre pasado.

Las reformas que impulsa Raúl Castro abren un nuevo escenario, los trabajadores no estatales llegarán a 1,8 millones en cinco años, y se autorizan cooperativas urbanas, así como pequeñas y medianas empresas privadas, todo lo cual debe ser gravado.

Tres propietarios de nuevos restaurantes (paladares) que echaron a andar sus negocios a fines de año, dijeron a la AFP que el tema de los impuestos "lo estudiarían más adelante", mostrando desaprensión sobre el tema.

Pero Daysi Fernández, quien alquila habitaciones en su casa desde hace algunos años, fue más precavida: "tengo que ver como es la cosa, si no da la cuenta, entrego la licencia", dijo.

Según la ley, los nuevos trabajadores privados tendrán un riguroso sistema tributario, que incluye impuestos sobre la renta de 25% a 50%, ventas o servicios (10%), contratación de fuerza de trabajo (25%) y una contribución obligatoria al seguro social (25%).

Las proyecciones del Gobierno prevén un sistema tributario progresivo, con fuerte carga en los empleadores de mano obra para evitar el enriquecimiento, que estimule la eficiencia y los ingresos del Estado, para sostener las pesadas cargas de educación y salud gratuitas

"Yo iba a contratar a mi hijo como empleado en el taller, pero me es mas negocio que el saque su propia licencia, pagamos menos", dijo Roberto, un mecánico de automóviles privado, de 48 años, del barrio Lawton en La Habana.

Para el economista Rafael Betancourt "es lamentable que el actual sistema tributario no establezca 'período de gracia' ni exenciones para la recuperación del capital invertido", en una sociedad hasta ahora igualitaria, que no cuenta con dinero acumulado para invertir.

En un artículo publicado en la revista Temas, Betancourt señaló que una alta carga tributaria, la seguridad social y el pago por uso de la mano de obra "dificultará la capitalización indispensable para el crecimiento de los nuevos negocios".

A pesar de que ya son muchos más los que pagan impuestos, el cubano medio no se asume como contribuyente.

El Gobierno es consciente de que hay que "fomentar la cultura tributaria y la responsabilidad social" de su cumplimiento y por ello la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) comenzó en febrero una campaña bajo el slogan "Nuestro aporte importa".

Pero Betancourt señala que "también se deben explicitar los derechos y no solo los deberes de los contribuyentes, incluyendo conocer e influir en que se utilizan los tributos que aportan".

La película tributaria, que no tiene nada de comedia, y si de drama para todos y tragedia para algunos, sólo comienza en Cuba.

Según la ministra Pedraza, urge actualizar la legislación tributaria, y por ejemplo en el sector agrícola "se aplicará un impuesto sobre propiedad o posesión de tierras" y uno adicional a las "tierras ociosas".

Ni los vagos se salvan de los impuestos, "tenemos que (...) estudiar para hacer propuestas de qué tipo de gravamen especial, no lo tenemos identificados, pudiéramos aplicar a aquellas personas que estando aptas para trabajar no lo hacen y disfrutan de todos los beneficios sociales", añadió la ministra.

Dior despide a Galliano por sus insultos racistas y antisemitas

Christian Dior ha decidido prescindir de su director creativo, John Galliano. El brillante y excéntrico diseñador británico, de 50 años, fue suspendido de todas sus responsabilidades en la firma el pasado viernes tras ser denunciado por insultos racistas. Al conocerse el altercado que desembocó en la detención del modisto, borracho, la noche del jueves en el barrio del Marais de París, otras dos personas le han denunciado por similares propósitos antisemitas. La difusión de un vídeo en el que Galliano proclamaba su amor a Hitler ha sido el golpe de gracia.


Christian Dior anunció hoy martes 1 de marzo de 2011 que ha iniciado los trámites para despedir al modisto británico John Galliano, tras la difusión de un vídeo en el que aseguraba que ama a Hitler, en evidente estado de embriaguez, en un bar parisino.La empresa Christian Dior, propiedad del grupo LVMH, para la que Galliano trabaja como director artístico desde 1996, indicó en un comunicado que ha tomado esa decisión después de que trascendiera a los medios de comunicación ese vídeo "particularmente odioso" en el que insultaba de esa forma a los clientes de un bar. El director general de Dior, Sidney Toledano, de orígen judío, ha decidido prescindir de su creador estrella tres días antes del desfile de presentación de su colección pret-a-porter para el otoño invierno del 2011-2012 dentro de la semana de la moda de París. La firma no ha precisado si mantendrá el desfile previsto para el viernes en el Museo Rodin. Pero sí ha dejado claro que no piensa tolerar que la actitud de Galliano manche el nombre de la casa. "Dior aplica con la máxima convición su política de tolerancia cero ante cualquier comportamiento o palabra racista o antisemita", indica Toledano en el comunicado que justifica la suspensión del modisto.

Los insultos

Según los denunciantes, los ataques verbales de Galliano eran de calibre. "Sucia cara de judio, deberías estar muerto", aseguran que dijo. En el video difundido por el diario británico The Sun aparece sentado en la terraza de un bar en un avanzado estado de ebriedad. "Adoro a Hitler", proclama antes de violentar a sus interlocutores diciéndoles que sus padres deberían haber muerto en las cámaras de gas.

Nacido en Gibraltar, Juan Carlos Antonio Galliano Guillén es hijo de un británico y una española. Estudió en la prestigiosa Saint Martin's School de Londres y, tras pasar por Givenchy, en 1996 se hizo cargo de la dirección artística de Dior. El diseñador revitalizó la marca, uno de los buques insignia del mayor grupo de lujo del mundo, LVMH, que dirige Bernard Arnault. Sus espectaculares colecciones, su estilo desmesurado y sus teatrales apariciones al final de cada desfile -vestido de Napoleón, torero, astronauta o rockero de los años 60- tenían el éxito mediático asegurado. Pero sus excesos con el alcohol le han costado caros. Una adicción que se acentuó a partir del 2007, cuando murió el compañero y mano derecha de Galliano, Steven Robinson, probablemente debido a una intoxicación de medicamentos. El suicidio de la estilista Isabella Blow y, el pasado año, del modisto Alexander McQueen, agravaron su frágil estado de ánimo cada vez más ansioso y depresivo.

viernes, 25 de febrero de 2011

Venezuela continúa endeudándose a pesar de la bonanza petrolera

El Gobierno venezolano está desaprovechando el periodo de bonanza petrolera más largo su historia. A pesar de los ingentes ingresos extras que ha registrado en los últimos años, al parecer a la administración de Hugo Chávez no le alcanzan los recursos y tiene que recurrir cada vez más al endeudamiento interno ante el abultado gasto público debido, en gran parte, por el crecimiento descontrolado y desorganizado del tamaño del Estado. "Estamos sobre una bomba de tiempo. El Estado ha tenido que recurrir a un endeudamiento irresponsable que compromete esta y futuras generaciones", dice Leonardo Palacios, experto venezolano en temas fiscales y finanzas públicas.
El Gobierno de Chávez asegura que el endeudamiento público es "manejable" y está en niveles "adecuados". La deuda total de Venezuela representa un 36,35% de su PIB al 2009, con respecto al 32% en 2000, según cifras del FMI. Para este año, el Gobierno ha aprobado una ley de endeudamiento público que asciende a 40.359 millones de bolívares fuertes (unos 9.386 millones de dólares), la mitad destinado a los gastos de gestión fiscal, es decir la emisión de nuevos bonos. Cifras del Ministerio de Planificación y Finanzas, al cierre del tercer trimestre de 2010 la deuda pública interna (emisiones de bonos de deuda pública, letras del tesoro y pagarés a los bancos en el país para financiar gasto público de corto plazo) alcanzó los 83.047 millones de bolívares fuertes (19.313 millones de dólares). En 2000, la deuda pública interna era de 7.254 millones de bolívares fuertes (1.686 millones de dólares): ha crecido un 1.045% en términos nominales en una década. La deuda externa pasó de 21.727 millones de dólares a 36.847 millones en el mismo periodo, un 69,5% más. El economista Orlando Ochoa, en declaraciones al diario El Mundo de Venezuela, afirma que, incluso con un precio de petróleo de más del doble del fijado en el presupuesto, "los excedentes petroleros no son suficientes para cubrir el gasto público" por problemas en los niveles de exportación y de cobranza.

Si bien el endeudamiento venezolano comenzó a crecer sin freno a finales de los setenta, en el primer periodo de Carlos Andrés Pérez, con una etapa de colocación desordenada de deuda, sobre todo externa, que se extendió durante los siguientes gobiernos socialcristianos y socialdemócratas, ha sido desde 2000, al comienzo del mandato de Chávez, cuando ha comenzado a crecer de forma exponencial. "Se ha hecho cabalgar el socialismo del siglo XXI sobre el petróleo y la forma de control de las actividades es absolutamente inviable", afirma Palacios, abogado en derecho tributario quien durante la década de los noventa fue coordinador legal de la Reforma Tributaria. Asegura que el incremento de la deuda pública interna obedece en parte al afán del Estado de ocupar áreas económicas mediante mecanismos de intervención.

Desde hace unos años, el Gobierno ha comenzado un proceso de expropiaciones en áreas clave del sector privado -entre ellos el sector cementero, el bancario, los servicios petroleros o la producción y distribución de alimentos- que lleva al país a asumir unos compromisos para costear esas intervenciones. "Es una forma de estatalización a través de la apropiación de todo lo que es actividad privada y si se le aúna el compromiso laboral con los trabajadores de las entidades que se van expropiando, no existe capacidad de maniobra del Estado para que hacer frente a la reducción del gasto". A esto se suman los recursos destinados para suministrar divisas al sector importador a un dólar preferencial (actualmente a 4,30 bolívares por dólar) y a la financiación de proyectos sociales para paliar la pobreza.

Según Palacios, Venezuela ha dilapidado muchos de sus ingresos tratando de aparentar que no se ve afectada por la crisis financiera internacional. Con los recursos petroleros, que representan más del 90% de los ingresos del Estado tras la intervención estatal en el sector privado de los últimos años, el Gobierno de Chávez financia plantas eléctricas en Cuba, carreteras en Nicaragua y diversas obras de infraestructura en Bolivia y Ecuador. "Los compromisos internacionales del Gobierno para tratar de ganarse apoyo político de algunas naciones, para dar una imagen en el extranjero de que hay estabilidad económica y que no ha sufrido la crisis del capitalismo y la carencia de una planificación real de los ingresos petroleros no son paliativos de las necesidades del pueblo", asegura, por su parte, el analista Leonardo Chirinos, secretario del partido Piensa en Democracia.

Venezuela, con la inflación más alta del continente, -los pronósticos la colocan en 28% este año-, tuvo que devaluar su moneda dos veces en 2010 y, en opinión de Palacios, no sería extraño "que se produjera otra devaluación para financiar gasto público a mitad de este año". El próximo año hay elecciones presidenciales, lo que es sinónimo de gastos extraordinarios si la intención de Chávez es mantenerse otros seis años en el poder, opinan los analistas.

Además, la inseguridad jurídica que existe con las medidas populistas de Chávez y sus ataques a la propiedad privada ha afectado seriamente a la imagen del país. "Venezuela ya no es el polo de atracción preferente para los inversores, ya no podemos competir con las economías emergentes latinoamericanas. Venezuela ya no es un país destino de capitales de inversión fija o golondrinas [inversiones que se mantienen poco tiempo]", afirma Palacios. Según la agencia de calificación Moody's, el país cuenta con un ambiente político caracterizado por "la baja transparencia y una política económica heterodoxa que amenaza a largo plazo la sostenibilidad económica" del país. La poca claridad de la política económica venezolana también compromete la imagen del país de cara a los organismos multilaterales y bancos comerciales extranjeros, según los expertos.

En línea con las previsiones de organismos como la CEPAL de Naciones Unidas, el informe sitúa a Venezuela como el único gran país latinoamericano que terminó 2010 en recesión (PIB de -1,9%) frente al crecimiento de 6% de media en la región. Todo esto después de una contracción de 3,3% en 2009.

Sin embargo, los analistas advierten de que Venezuela podría tener un respiro con la crisis en los países árabes, que ha disparado el precio del petróleo a niveles de hasta 120 dólares el barril. "La pregunta es hasta cuándo se puede ir posponiendo el problema", dice Palacios. Para 2011, la CEPAL calcula que Venezuela crecerá un 1,4% frente a una media en Latinoamérica del 4,3%, en gran parte debido a los precios del petróleo, que continuarán altos mientras continúe la incertidumbre sobre la crisis política en Oriente Próximo y el Norte de África.