En los años noventa se empezó a usar el término de "andropausia" para denominar un estado de deterioro que con la edad sucede en los varones, y se acuñó así por la aparente similitud del proceso masculino con la menopausia de la mujer, aunque se ha comprobado que ambas vivencias no son iguales.
Llamamos andropausia al proceso por el que las capacidades sexuales del hombre van declinando con la edad, al igual que otras funciones orgánicas. Así como a la mujer no le es posible engendrar cuando alcanza el climaterio y ese periodo es identificado claramente con la llegada de la menopausia, en el hombre se produce una progresiva pérdida de su potencia sexual, sin que llegue a un final concreto, como ocurre en la mujer. El varón, debido a la constante producción de espermatozoides, puede engendrar y tener la capacidad de procrear hasta muy avanzada edad, incluso superados los 70 años. Por ello, se considera que el término andropausia (del griego andro: varón, y pausia: cese) no es correcto, al igual que tampoco lo sería climaterio masculino porque mientras en la mujer hay un inicio claro de la menopausia, coincidente con el fin de la menstruación, en el varón no hay un momento concreto de su vida para la aparición de la andropausia. Esto se debe a que el testículo del varón puede conservar hasta el final la capacidad de producir espermatozoides y hormonas.