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martes, 8 de marzo de 2011

OPINIÓN: Cómo me gustan esos hombres

Los que te cogen por la cintura y te arrastran, sin mediar palabras, a dar unos pasos de baile. Los que, al verte entrar, se molestan en mirarte y te dicen algo agradable, una frase para recordar cuando lleguen tiempos peores. Los que aún hoy, a pesar de tanto pensamiento políticamente correcto, se atreven a invitarte al café. Hombres llenos de contradicciones, a veces buenos y otras peores, a los que las mujeres no les asustan, que se acercan a nosotras tranquilamente, con admiración, afecto, interés, incluso deseo. Si alguna les malinterpreta, qué se le va a hacer; no insisten, pero tampoco se justifican. Les gustan las señoras y se alegran al verlas. Eso es todo. Más de lo que cabe esperar.

Hace tiempo, en un ascensor que tardaba siglos en subir, uno de esos señores se quedó mirándome -yo acababa de cumplir los 15, vestía uniforme y me recogía el pelo con una cinta azul- y dijo: «Cómo me gustaría tener 40 años menos y coincidir contigo en un ascensor». Tranquilos, iba acompañada de mi abuela, que le contestó: «No sueñe, querido vecino, el ascensor nunca pasa dos veces». Y ambos, ante mi asombro adolescente, se pusieron a reír a carcajadas. Muchos días, cuando salgo de casa, al mirarme en el espejo del recibidor y ver que las ojeras me llegan al ombligo, recuerdo a aquel atractivo cincuentón. Salgo a la calle escondida tras mis gafas de sol, pero sintiéndome mejor.

Da igual que se fijen en tus piernas, admiren tu nuevo vestido, disfruten hablando contigo o, simplemente, quieran ir al cine o trabajar en el mismo proyecto; con esos hombres que aman a las mujeres, aunque no sean de los que disfrutan acostándose con ellas, da gusto coincidir en la vida. Lo pensé la otra noche, durante la ceremonia de los Oscar, viendo a Kirk Douglas rodear con un brazo el cuerpo de la sonriente Melissa Leo, mientras con el otro se sujetaba al bastón. Cuando oigo a un señor así, a un actor de 94 devastados pero fabulosos años, decir «me encantan las mujeres», siento ganas de aplaudir. Cómo me gustan los hombres que envejecen bailando, agarrados a tu cintura.

No es broma ni recocha, “en un convento de Zaragoza (España), la monjas denuncian el robo de 1,5millones de euros”

Al parecer la recogida de limosnas es un negocio rentable. Las religiosas tenían el dinero en billetes de 500 guardados en bolsas de plástico.
Más de un millón de euros (exactamente 1,5), la mayoría en billetes de 500 euros guardados en bolsas de plástico en un armario. Ese es el robo que las responsables del monasterio de Santa Lucía --una comunidad cisterciense femenina y de clausura que lleva casi medio siglo ubicada en el barrio zaragozano de Casablanca-- denunciaron el pasado lunes a la policía.
El Cuerpo Nacional de Policía, bajo la coordinación del juzgado de Instrucción número 9 de Zaragoza, ha abierto una investigación en la que también se indaga el origen del dinero, ya que la tenencia en efectivo de una cuantía tan elevada resulta cuanto menos llamativa al tratarse de una comunidad religiosa de este tipo. El detalle de los billetes de 500 guardados en bolsas de plástico dentro de un armario también llamó la atención a los encargados de la investigación.
Las religiosas echaron en falta el dinero a primera hora de la mañana del lunes de la semana pasada. Esa noche, mientras ellas dormían, alguien forzó una de las puertas de acceso a uno de los edificios del convento y revolvió en su interior. Las responsables de la comunidad se percataron rápidamente de la elevada cuantía del botín del robo.
Las integrantes de la comunidad religiosa se dedican a diferentes tareas, como la encuadernación y la restauración de libros, así como la recuperación de pergaminos.
LA 'MONJA PINTORA' En Santa Lucía vive Isabel Guerra, conocida como la monja pintora, una artista cuya cotización va en aumento. Cualquiera de sus dibujos puede costar entre 2.500 y 12.000 euros y sus cuadros llegan a alcanzar los 48.000 euros en el mercado del arte. Guerra suele exponer cada tres o cuatro años y vende todo lo que expone. De hecho, en la galería Sokoa de Madrid, que lleva su representación, suele haber lista de espera de compradores. Guerra fue protagonista en el año 2000 de una polémica y exitosa exposición retrospectiva en La Lonja de Zaragoza que vieron 120.000 personas.
Uno de los primeros aspectos que debe determinar la policía es si el robo fue un episodio de fortuna de un ratero que se topó con una cantidad millonaria por casualidad o si, por el contrario, es el golpe de un ladrón de guante blanco que fue a buscar el preciado botín allí donde él sabía que se encontraba.
Ninguna de esas dos hipótesis es descartable a priori, aunque ambas generan preguntas: ¿Quién decidiría asaltar, con intención de robar, un edificio de gruesas paredes y plano desconocido habitado por una comunidad que, al menos en teoría, pasa con lo justo para sobrevivir? ¿Y quién podría poseer fuera de los muros del convento una información tan precisa como el lugar en el que unas pías monjas custodiaban una fortuna en billetes de 500 euros? La policía está en ello.

lunes, 7 de marzo de 2011

ESPAÑA NOTICIAS: Ahorrar a 110 kilómetros por hora

Desde las seis de la mañana de hoy, en España no se puede circular a más de 110 kilómetros por hora. A partir de esa hora ya son vigentes las nuevas señales que durante todo el fin de semana se han ido actualizando por los más de 12.000 kilómetros de autopistas y autovías. Sin demasiado tiempo para reaccionar (la medida se anunció el viernes 25 de febrero, hace justo 10 días), el conductor deberá acostumbrarse a levantar el pie del acelerador en aras de un menor consumo de combustible, algo que no todos los expertos ven tan claro como el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.

El sábado salió publicado en el BOE el real decreto por el que se modifica el Reglamento General de Circulación. A efectos prácticos, eso quiere decir que todas las comunidades están obligadas a cumplir aunque tengan transferidas las competencias de tráfico, como es el caso de Catalunya. Tanto el conseller de Interior, Felip Puig, como el director del Servei Català de Trànsit, Joan Aregio, se han pronunciado en los últimos días en contra de la bajada de los 120 a los 110 km/h. Han esgrimido principalmente dudas sobre los efectos que tendrá sobre el depósito y han hablado sin tapujos de "acatar" una decisión "impuesta". Si se conduce a entre 111 y 141 kilómetros por hora, la sanción ahora será de 100 euros, pero los puntos del carnet seguirán intactos. Solo se bajarán en caso de superar los 151 kilómetros por hora.

sábado, 5 de marzo de 2011

El 'führer' destronado

Si alguien encarna la quintaesencia de la hoguera de las vanidades que proyecta el mundo de la moda, ese es John Galliano. O era. Porque de la noche al día, el idolatrado rey del lujo ostentoso y extravagante ha sido destronado. Sus nauseabundos delirios etílicos le han costado muy caros. Dior le ha arrebatado los ropajes que durante 15 años hicieron de él uno de los emperadores de la estética. Se ha quedado desnudo. Y solo, muy solo.


Juan Carlos Galliano nació en Gibraltar hace 50 años. Hijo de un británico y de una española, su historia es el paradigma del reino de las apariencias en que vivimos, donde el mundo real y el virtual se confunden peligrosamente. Donde la obsesión por la imagen puede conducir al abismo.

Alumno de la prestigiosa Saint Martin's School de Londres, supo dar sentido del espectáculo y de la provocación al servicio de la moda y de sus intereses comerciales. La combinación perfecta. Su talento no pasó inadvertido a Bernard Arnault, propietario del mayor grupo de lujo del mundo, LVMH. Primero le fichó, en 1995, como director creativo de Givenchy para escándalo de quienes le veían como «un punk decidido a torpedear la imagen de la venerable casa», según el propio Galliano. Un año más tarde le puso al frente de Dior. Con 36 años, tenía carta blanca para sacar a la marca del letargo. ¡Y vaya si lo logró!

Apariciones teatrales

Todo lo que tocaba se convertía en oro. Mientras sus excesos cosechaban portadas, Arnault se lo permitió todo. Sus teatrales apariciones al final de los desfiles, sus caprichos, su endiosamiento... Le defendió incluso cuando, en el 2000, la polémica rodeó la colección Clochard, inspirada en los harapos de los vagabundos que se cruzaba el diseñador en los muelles del Sena durante sus sesiones de footing. La obscenidad de la propuesta fue duramente cuestionada. ¿La moda no tiene límites? «No hago nunca la provocación por la provocación. Provoco para suscitar una emoción o, a veces, un debate», se justificó.

En su caso, la provocación se convirtió en un estilo de vida. Hasta que perdió el control de su personaje. Solo así se lo explican sus colaboradores, que aseguran que nunca le habían oído comentarios racistas. Le definen como alguien tolerante y de trato respetuoso, a diferencia de otros grandes egos del mundillo. Llama la atención que tras la sensibilidad del genio que se inspira en la historia y en las diferentes culturas -una de sus pasiones son los viajes exóticos- se oculte el sombrío rostro de un admirador de Hitler. Aunque sea bajo los efectos del alcohol.

Cual doctor Jeckyll y míster Hyde, Galliano alternaba el culto al cuerpo con la destrucción del mismo. Obsesionado por su imagen, se sometía a intensas sesiones de musculación y dietas draconianas, y abusaba del bótox. Su mundo era la fiesta y la fantasía, incompatible con el acelerado ritmo de trabajo que exige la pasarela. Cada año presentaba dos colecciones de prêt-à-porter femenino y dos de alta costura para Dior. Con su propia marca, el 85% de la cual pertenece a la casa de moda, creaba dos desfiles femeninos y dos masculinos, y varias microcolecciones. Un programa con grandes resultados para Dior; facturó 826 millones y las ventas de la firma crecieron un 15% en el 2010, en gran parte gracias al mercado asiático.

La muerte de su compañero

Pero hay lujos que ni Galliano puede permitirse, como llamar «jodido bastardo asiático» a un ciudadano en la terraza de un café de París. Sus exabruptos, que le pueden costar tres meses de cárcel, arruinan cualquier campaña de publicidad. Si además se apoya en el rostro de una actriz de origen judío como Natalie Portman (imagen de un perfume de Dior), la cosa se complica. Máxime cuando la intérprete se declara «asqueada» por el vídeo que ha dado la vuelta a internet con un Galliano borracho metiéndose con sus vecinos de mesa: «Adoro a Hitler [...] Deberíais estar muertos y vuestros padres, gaseados». Demoledor.

La adicción del modisto se agravó tras la muerte en el 2007 de su compañero y mano derecha, Steven Robinson, probablemente por una sobredosis de medicamentos. Los suicidios de la estilista Isabella Blow y del modisto británico Alexander McQueen le sumieron en una depresión. Se refugió en la bebida; siempre solo, en el café La Perle. En las últimas semanas, a las puertas de la pasarela de París, apenas iba al taller. El temblor de las manos le delataba.

Muy a su pesar, Arnault ha debido desprenderse de él. Ya tuvo bastante en otoño con el boicot que sufrió otra firma del grupo, Guerlain, por un comentario del antiguo dueño de los perfumes juzgado de racista. «Por una vez, me puse a trabajar como un negro. No sé si los negros han trabajado tanto...», dijo el octogenario Jean-Paul Guerlain.

El pope Karl Lagerfeld le abronca por ensuciar la imagen de la moda y los que aplaudían su desmesura y su estilo excéntrico apuestan ahora por abrir una nueva era, más adaptada a los tiempos de rigor que corren.

En una de sus apariciones, Galliano cerró un desfile vestido de Napoleón. Como el emperador, tocó la gloria y la perdió.