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martes, 25 de enero de 2011

El destino de la plata.
¿Conocen el dicho “poner la zorra a cuidar el gallinero”? bueno pues eso creo le ocurrirá a la plata que el gobierno a destinado para atender la reconstrucción de lo destruido por la ola invernal en Colombia.
Solo para atender la emergencia se van a girar desde Bogotá cerca de cinco billones de pesos. Luego se van a invertir unos doce billones más. ¿Está preparado el país para evitar que se utilicen en campañas políticas o se desvíen a manos de los corruptos?
Buena la pregunta, pregunta que la mayoría de ciudadanos colombianos ya tienen la respuesta, NO, no lo esta. La ciudadanía colombiana, tiene la experiencia, de que su plata, la plata de todos los colombianos, dejada en manos de los desaprensivos dirigentes políticos, “es como dejar la zorra a cuidar el gallinero”
Antecedentes: los antecedentes no son muy alentadores, hace tres años, a los damnificados del invierno de Soplaviento (Bolívar) nunca les llegaron los mercados prometidos. Por una pelea política entre el gobernador saliente y el entrante, la comida se pudrió en una bodega y tuvieron que botar lo que había costado 4.000 millones de pesos. El pasado 6 de enero, en ese mismo pueblo, casi se repite la historia. Los afectados por el invierno, tal vez recordando lo ocurrido aquella vez, decidieron asaltar la Alcaldía para tomarse 600 mercados antes de que se dañaran. "Nos enteramos de que en una bodega de la Alcaldía había mercados guardados desde diciembre mientras que los damnificados no morimos de hambre, y por eso pasó lo que pasó", le comentó un habitante a un diario local. El Alcalde disculpó su negligencia diciendo que como no tenía suficientes mercados estaba esperando que llegaran más para repartirlos. El Gobernador también se lavó las manos diciendo que todas las ayudas habían sido enviadas oportunamente. ¿Dónde quedaron los otros mercados que mandaron? ¿Por qué tenían guardados estos?
a los alcaldes, les a tocado la lotería “se comenta en los pueblos afectados”.
Con las elecciones en puertas, la llegada de cientos de miles de millones de dinero líquido, el uso que estos harán para comprar favores en forma de votos lo podemos imaginar.
Estos episodios resume el temor que cunde en la costa caribe por el destino final de los billones de pesos que se van a girar desde Bogotá para las víctimas del invierno.
En la costa están convencidos de que en plena campaña electoral (el 30 de octubre son las elecciones de alcaldes y gobernadores) la llegada de cientos de miles de millones en dinero líquido es como ya dije anteriormente, dejar la zorra a guardar las gallinas ¡¡un desastre!! Para Colombia tener estos gestores corruptos.



jueves, 13 de enero de 2011

Decisiones de política publica en gobiernos conservadores.

Nombrar a un ex presidente de Bancolombia (Jorge Londoño), a la cabeza de un órgano privado encargado de gestionar recursos públicos destinados a la reconstrucción de los desastres del invierno y adelantar tareas propias del sector público, es una forma para el Estado de reconocer su baja capacidad de ejecución de políticas públicas en el territorio nacional.
No es de extrañar que las políticas públicas se le hagan grandes a un gobierno conservado, si tenemos en cuenta, como son los ideales del conservadurismo, “cuanto menos estado mejor”.
Dejar los recursos públicos en manos de un señor que solo cree en lo privado como medio para resolver los problemas del país, no es (creo) la mejor idea para resolver la tragedia de este invierno.
La revista The Economist, en su edición de predicciones para 2011, trae un artículo sobre un índice de “capacidad del Estado”, que mide en grandes líneas la capacidad de los países del mundo para programar y elaborar políticas y aplicar las leyes con rigor y transparencia. Colombia aparece en un grupo de 33 países con débil capacidad estatal o institucional. Esto refuerza mi visión y opinión, de que los países gobernados durante largos años por gobiernos conservadores, pierden capacidad de aplicación de políticas publicas eficaces, que protejan (como es el caso de esta tragedia invernal).
Continuando con mi análisis, paradójicamente, el gobierno central, a pesar de disponer de muy buenos funcionarios, no tiene cómo poner en marcha por sus propios medios unos planes nacionales de grandes ambiciones, porque no cuenta con instituciones propias en los departamentos y municipios que le permitan ejecutar sus políticas sin depender del localismo de un alcalde o un gobernador. Es decir que el gobierno conservador y Colombia tiene mucha tradición en esta tendencia, no dispone de una buena organización de entes públicos y no es de extrañarse, cuando se piensa desde la óptica conservadora que a menos estado mejor.

En algún sitio leí una vez, que se comparaba la presencia de nuestro Estado central en el territorio a una ONG, con expresiones múltiples e indirectas de su existencia, como pueden ser Familias en Acción, el Sena o el ICBF, que despliegan políticas sectoriales que no siempre se articulan entre sí y que a veces son inclusive contradictorias.
Hoy el Estado central depende en gran medida de las entidades territoriales para ejecutar las políticas que elaboran sus ministerios o el arcaico Departamento Nacional de Planeación. Desde 1991, Colombia sentó las bases de un “dualismo territorial”, conforme al cual lo central y lo local constituyen dos ámbitos separados, cada uno con una definición propia de sus intereses y objetivos y que funcionan de manera separada, compitiendo entre sí por recursos limitados. Es decir puro desorden publico, cuando más se necesita la coordinación y sobretodo los recursos públicos. Es de confiar que este señor que con ideas y sobretodo métodos privados tenga a bien que su gestión en el ente privado, para gestionar fondos públicos, no aplique la máxima de la empresa privada que es obtener beneficios y sobretodo que por favor, se repartan todos los fondos.

sábado, 18 de diciembre de 2010

La noticia de hoy:
El Congreso de Colombia pasó la prueba
Las expectativas que se generaron con el Congreso, que se posesionó el 20 de julio, eran tan grandes como la agenda legislativa que propuso el Gobierno, la cual fue calificada como ‘ambiciosa’.
En los primeros dos meses de gestión, el Congreso tuvo serios problemas de indisciplina, en la medida en que el ausentismo y la falta de debate a las iniciativas radicadas hacían prever un desenlace pobre a final de este año.
Mi comentario:
La noticia de que el congreso de Colombia ha aprobado su trabajo legislativo con “digamos un aprobado justito por los “pelos” diríamos mejor”. No debería ser noticia llamativa, lo que es un proceder institucionalizado y es que los congresistas (salvando casos muy escasos), en general se toman su trabajo legislativo como una actividad menor. Y si no, no se entiende que se les tenga que “llamar” al orden de continuo, por sus continuos “capando”.
Por desgracia para el ciudadano, es algo que se repite en Colombia y en la mayoría de los congresos de cualquier país, no es un hecho que se le pueda atribuir solo a Colombia, que es la noticia que nos ocupa hoy.
Ausencias a los plenos, falta de trabajo y desatención a la labor general de su desempeño como legislador, rima a continuación, con los muchos escándalos de corrupción de algunos de los ilustres parlamentarios y ocasionales representantes del pueblo que los sufre como lluvia de invierno.
Es de suponer, que cuando un ciudadano decide presentarse a una elección a cualquiera de los niveles de servidor publico de la administración del estado, bien sea como alcalde, gobernador o en su caso congresista. Estos ciudadanos, que se prestan a “sacrificar” sus empleos cotidianos, el tiempo de dedicación a sus familias y otros… lo hacen con la buena y noble intención de servir a su país desde puestos tan nobles y de tan opulenta retribución. Sin embargo en cuanto llega a conseguir tan sacrificada meta, se olvidan del servicio a la ciudadanía y se preocupan en muchos (demasiados) casos  a defender sus intereses particulares  sin olvidar los intereses de los que en su caso prestaron plata para apoyar esa feliz elección.