El pueblo pesquero de Ishinomaki, en la prefectura japonesa de Miyagi, se convirtió en el centro de atención de todo el mundo al conocerse que 10.000 de sus habitantes se encontraban desaparecidos tras el tsunami que arrasó la región. Pocos días después, la televisión japonesa NHK explicaba cómo los supervivientes de dicha ciudad comenzaban a organizarse en grupos para distribuirse las tareas. Las imágenes también mostraban la forma en que se prestaba especial atención a los niños, por ejemplo, racionando la comida de forma que les correspondiese la mayor cantidad de alimento, mientras que algunos adultos se alimentaban exclusivamente con dos onigiri, o bolas de arroz, al día.
Tras las imágenes de destrucción provocadas por el terremoto y el posterior tsunami, el mundo entero ha quedado muy sorprendido por el comportamiento de los ciudadanos de la región de Tohoku y por otras imágenes televisivas provenientes de Japón que ahora mismo representan las principales muestras de esperanza ante las calamidades ocurridas.